Con un poco más de tiempo les cuento en cierta extensión cómo se sucedieron los hechos hasta el momento del alumbramiento.
El jueves 7 de agosto ya estábamos por la noche cenando y mamá se sentía super hinchada y bastante molesta por la incomodidad y el calor que había por entonces. Nos acostamos pensando en el control y monitoreo para el que teníamos turno en el Sant Pau al día siguiente por la mañana, no sospechábamos que precisamente tendríamos que ir al hospital pero para comenzar el trabajo de parto...Ni mamá ni papá advirtieron que ya era el momento de salir. Mamá se despertó muy temprano con la sensación de haber roto aguas, si bien nunca lo habia experimentado antes. Con calma y algo dormidos, nos duchamos y nos fuimos los tres al hospital. Llegamos en taxi directamente a la sala de partos, ya que las contracciones se sucedían con regularidad aunque no con demasiada fuerza aún. Tras ser examinada, le dijeron a mamá que no había roto aguas y que se tataba recién del tapón mucoso, y que por tanto nos volviéramos a casa a esperar sentados...
No obstante, nosotros preferimos irnos a desayunar a un bar frente al hospital. Cafe con leche, media lunas y ensaimada, como para empezar el dia con algo de energía. Además bebimos mucha agua, ya que el calor era intenso.
Decidimos irnos de paseo por dentro de la parte antígua del hospital, que es todo un prodigio arquitectónico. Nos paramos a descansar en un banquito de plaza muy cerquita del pequeño edificio donde se sitúa la sala de parto. Tras más de tres horas de haber llegado al hospital, mamá rompía la bolsa amniótica tras una intensa contracción. Una vez en la sala de partos (12.30 am) mamá fue ingresada para comenzar el trabajo de parto, lo que incluyó un intenso monitoreo de las contracciones, la dilatación del cuello uterino y todas esas "cosas de médicos". Yo lo que les puedo contar es que hasta pasadas las 16, mamá estuvo sufriendo las contracciones cada vez más intensas y frecuentes, junto a papá, que a su lado le animaba y ayudaba en lo poco que podía. Tras haber llegado a una dilatación de 5 cm, mamá y los médicos dispusieron hacer uso de la anestesia epidural, ya que los dolores eran intensísimos. Todo parecía indicar un alumbramiento inminente, por vía natural. Sin embargo, pasaban las horas y nada cambiaba, salvo los dolores de mamá, amortiguados ahora por el efecto de la anestesia. Dicho efecto disminuyó la intensidad de las contracciones, lo que se solventó con el uso de oxitocina y buscapina, que según los médicos haría que el proceso avanzara con mayor facilidad. A pesar de ello, llegamos todos muy cansados a horario nocturno, y aunque los esfuerzos de mamá y de los médicos por ayudarme a salir eran infatigables, el médico jefe sugirió una intervención para sacarme porque el cuello del utero no se acortaba. Eran las 0.00 horas del día 9. Mamá y papá dijeron que sí, ya que llevábamos más de 12 horas y no habíamos llegado ni a los 3/4 del proceso de dilatación. A las 0.45 me sacaron a la luz por cesárea. Fue rapidísimo y salió muy bien. Papá esperaba fuera del quirófano, con gran ansiedad, ya que no le permitieron entrar. Fuera de allí también estaban los abuelos y los tíos Manu y Sergio. Al salir de mamá me dieron ganas de llorar con todo...la primera cara que ví fue la de mamá, de quien recuerdo el tacto de su piel. Después, el comadrón, Miquele, me llevó a conocer a papá, que estaba emocionadísimo viéndome llorar con todas mis fuerzas.
Tras las mediciones y demás preparativos estéticos, papá me llevó a conocer a la familia y juntos vimos cómo traian a mamá a la sala donde habíamos de dormir esa noche. Mamá estaba cansadísima y media aturdida por la operación y la anestesia, pero feliz de tenerme en brazos, amamantándome por primera vez en mi vida y en la suya también. Esa noche fue larga e intensa. Papá no pegó ojo en toda la noche vigilandome a mi y a mamá. Al día siguiente, los enfermeros nos llevaron al edificio contíguo, la maternidad, donde nos esperaban cuatro días de internación en una pequeña habitación para recuperar fuerzas y estar completamente preparados para volver a casa. Esto último sucedió finalmente anteayer, miércoles 13, por la tarde. Algún día, volveré a visitar la maternidad del Sant Pau, momento en el que posiblemente ya esté constituído en Museo histórico.
viernes, 15 de agosto de 2008
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5 comentarios:
Bueno, aunque parece cansado y doloroso todo salió bien, que es lo importante :-D El pobre papi se habrá puesto de los nervios eh¿? Jeje, enhorabuena otra vez y que sepas que seguimos muriéndonos de ganas de verte en persona, Santi!!
Besazo!
Qué experiencia! Pero todo resultó muy bien. Ahora queda caminar juntos y disfrutar cada segundo de estas sensaciones únicas. Todos los acompañaremos y daremos todo nuestro amor para que sean felices. Besos enormes para los tres.
HOLA SANTI!!!! sos precioso!!! te felicito por tener una familia taaan linda!!! que mama tan hermosa! y papa, abus, tios estan super felicisimos!! un besote grandotote desde La plata de la tia Mai. TE QUIERO MUUUUCHO GORDOTE! que seas muy feliz!!
Que lindo que eres Santiago!!
Enhorabuena a tus papás y muchos besos desde tenerie
ese gordiitoo es un amor!
es más lindo de lo q me lo imaginaba primaa!
los feliciito!
un besoteee enooormee desde La Plata!
*mer talpone
pd. muy buena idea la del blog,es re tierno todo lo q escribieron!
pd. le deseo un feliz cumplimes!
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